Hay un lugar en el Universo que se encuentra fuera de nuestra vista, fuera de nuestras posibilidades de comprensión, hasta que...

Hasta que abrimos los ojos y vemos, por primera vez, lo que siempre estuvo allí. Todo aquello que forma parte de esta Zona Invisible no está allí para esconderse, sino para mostrarse. Solo que, quizás por estar tan presente, por ser tan obvio e, incluso, cotidiano, escapa a nuestra atención.

Esa Zona Invisible la hemos creado nosotros mismos con nuestros temores, con nuestros fanatismos, con nuestra vanidad. Porque no deseamos cambiar, porque nuestro anhelo recóndito es la inmutabilidad, sin darnos cuenta que aquello es la muerte, pues la vida es el perpetuo cambio.

El entrar a la Zona Invisible requiere cumplir con dos requisitos: una mente abierta y un espíritu sereno. Porque lo que allí podemos encontrar puede significar la destrucción de todo aquello en lo cual creemos, de todo aquello que nos sustenta como personas.

Sin embargo, el no hacerlo, puede significar el estancamiento, es decir, la muerte intelectual y espiritual. La evolución de las especies depende del cambio en relación al medio. Nuestro medio ha cambiado considerablemente, pero nos negamos a aceptar esos cambios o, cuando menos, nos negamos a seguir el camino adecuado, prefiriendo la suave ruta del escapismo o el conformismo.

En estos breves capítulos, plantearemos opciones referentes a temas importantes, alternativas diferentes, que cuestionen en su base los aspectos más íntimos de formas de pensamiento establecidas y dadas por definitivas. Pero la verdad es que nada hay definitivo en esta vida, mucho menos la vida misma.

 

 

Este conjunto de ideas diversas tiene por finalidad despertar la inquietud del lector respecto de temas que forman parte de lo esencial de la vida. La premisa es que no debemos aceptar de buenas a primeras todo lo que las instituciones y los grupos de poder nos exponen como “la verdad”, pues siempre están animados por intereses personales, por propósitos ocultos.

Durante años me he dedicado a analizar y estudiar estas ideas, tanto en el campo filosófico e histórico, como en el social y artístico, descubriendo que, desde siempre, ha habido personas que han visto las falacias de muchas de estas viejas ideas. El silencio ha caído sobre ellos y han pasado a formar parte de la población de esa Zona Invisible, una especie de limbo al que son condenados todos aquellos que no admiten someterse a las ideas del poder, pues descubren la falacia que las alimenta.

Así es como, paciente y metódicamente, las he ido liberando de aquel limbo para exponerlas a quienes tengan interés en salir de un sistema perverso, sustentado en premisas falsas y generalmente interesadas. Nietzsche decía que, en la búsqueda de la superación, no hay que mirar hacia delante ni hacia arriba: hay que mirar hacia fuera. Y eso es lo que se expone en este trabajo, breve y sencillo, dirigido a cualquier persona que tenga la inquietud de liberarse de las trampas que los “sistemas” nos imponen con la única finalidad, por parte de los grupos de poder, de conservar sus privilegios y prebendas, conquistadas no por el mérito y el esfuerzo, sino por el engaño y la fuerza.

No busco adherentes pues no persigo el establecer un nuevo sistema, sino destruir en su base su influjo sobre las personas, sustentado en la ignorancia a que la sociedad es sometida por una educación dirigida al único propósito de generar “sometidos”, apoyada por los medios de comunicación que no hacen sino repetir aquellas falacias con la finalidad de asentarlas en la conciencia como una verdad a fuerza de una reiteración sistemática.

La humanidad solo alcanzará su redención cuando cada uno de los individuos sea capaz de mirar de frente a la vida, con curiosidad y, a la vez, con aquella desconfianza natural y sana que nos permite descubrir los engaños y conservar la libertad.